Colmillo blanco
Colmillo blanco —Parece de todas todas que es un perro de trineo —dijo Bill—. No me sorprenderÃa verle mover la cola. ¡Hola, perro esquimal! —le llamó—. Ven aquÃ, sea cual sea tu nombre.
—Está un poco asustado contigo —se rio Henry.
Bill movió la mano de forma amenazadora y gritó con fuerza; pero el animal no mostró el menor miedo. El único cambio que pareció apreciarse en él fue que se puso en guardia. SeguÃa mirándolos con la misma despiadada astucia que produce el hambre. Los dos hombres eran alimento y estaba hambriento; habrÃa querido ir hacia ellos y comérselos de haber tenido el valor suficiente.
—Mira, Henry —dijo Bill, quien bajó la voz de forma inconsciente debido a lo que estaba meditando—. Tenemos tres cartuchos, pero los tiros son a muerte. No podemos malgastarlos. Se ha llevado tres de nuestros perros y debemos poner fin a esto. ¿Qué me dices?
Henry afirmó con la cabeza. Bill, con cuidado, sacó el fusil del trineo y fue a llevárselo al hombro; pero nunca llegó a su lugar. En un instante, la loba dio un brinco apartándose del camino y ocultándose en el grupo de abetos.
Los dos hombres se miraron el uno al otro. Henry emitió un silbido prolongado y significativo.