Colmillo blanco

Colmillo blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Aunque a partir de entonces trató de ladrar a menudo y el amo le animaba a ello, solo lo consiguió en otra ocasión y, precisamente, no fue en presencia de su amo. Una carrera rápida a través de la pradera, una liebre que de pronto surgió bajo las patas del caballo, un movimiento violento para esquivarla, un traspiés, una caída y la pierna rota de su amo, fueron la causa de ello. Colmillo Blanco se lanzó iracundo a la garganta del caballo culpable, pero la voz de su amo le detuvo.

—¡A casa! ¡Vete a casa! —ordenó, cuando se dio cuenta de que estaba herido.

Colmillo Blanco no tenía intención de abandonarle. Al amo se le ocurrió escribir una nota, pero buscó en vano en sus bolsillos un lápiz y un papel. De nuevo, ordenó a Colmillo Blanco que se fuera a casa.

Él le miró con tristeza y se marchó, poco después se volvió y gimió suavemente. El amo le habló con dulzura pero con seriedad, y él aguzó sus oídos y le escuchó con dolorosa intensidad.

—Mira, viejo amigo, solo tienes que ir corriendo a casa —fue lo que le dijo—. Ve a casa y diles lo que me ha pasado. A casa, lobo. ¡Vete a casa!

Colmillo Blanco conocía el significado de casa y, aunque no comprendió el resto de lo que dijo su amo, supo que su deseo era que volviera a la mansión. Se volvió y corrió sin convicción. Luego se detuvo, indeciso, y miró hacia atrás por encima de la paletilla.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker