La gente del abismo
La gente del abismo Durante nuestra conversación, todos los artificios de esa terrible maquinaria conocida como civilización se disiparon. Tuve la sensación de que podía traspasar la piel y la carne hasta llegar a sus almas desnudas. Thomas Mugridge y su vieja esposa representaban en esencia la insigne casta inglesa. Hallé en ellos el espíritu errante que había inducido a los hijos de Albión a partir a lugares dispares; del mismo modo descubrí la descomunal insensatez que ha embaucado a los ingleses a participar en locas disputas y absurdas luchas, y la obstinación y terquedad que les ha ofuscado para perseguir el imperio y el esplendor; asimismo pude observar la inmensa y atroz estoicidad con que el pueblo lo ha soportado todo, trabajando sin descanso ni lamentaciones durante fatigosos años, despidiendo sumisamente al mejor de sus hijos para que siguiera con la lucha y la colonización en los confines del mundo.