Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas —Pero Huru - Huru estaba conmigo cuando yo abrà la ostra. ¿No te lo dije ya infinidad de veces?
—Y ahora no vamos a tener la casa. Raoul me dijo ayer que si no hubieras vendido la perla a Toriki…
—Yo no la vendÃ. Toriki me la robó.
—… que si no hubieras vendido la perla, él te habrÃa dado cinco mil dólares franceses, que equivalen a diez mil chilenos.
—Estuvo hablando con la madre —explicó Mapuhi—; ella sà que entiende de perlas.
—Y ahora la perla está perdida —se quejó Tefara.
—Pagó mi deuda con Toriki. De todos modos son mil doscientos dólares.
—Pero Toriki está muerto —gritó ella—. No han sabido nada de su goleta. Se perdió junto con el Aorai y el Hira. ¿Te va a pagar Toriki los trescientos dólares de crédito que te prometió? No, porque Toriki está muerto. Y si no hubieras encontrado ninguna perla, ¿le deberÃas hoy a Toriki los mil doscientos? No, porque Toriki está muerto y no puedes pagarle a un muerto.