Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas —SÃ, y la mesa redonda también.
—Entonces denme algo para comer, porque tengo hambre —dijo Nauri con satisfacción—. Y después vamos a dormir, porque estoy cansada. Y mañana, antes de vender la perla, vamos a hablar más sobre la casa. SerÃa mejor que nos dieran los franceses al contado. El dinero siempre es mejor que el crédito cuando se trata de comprarles mercaderÃas a los comerciantes.