Martin Eden
Martin Eden Mientras se familiarizaba con un mundo tan complejo, girando alrededor de sus fases en constante cambio, aprendió una regla de conducta: cuando se jugaba a algo nuevo, había que dejar que el adversario empezara la partida. Esto le había resultado muy útil en infinidad de ocasiones y le había enseñado a ser un buen observador. Sabía cómo escudriñar lo que no conocía, y esperar que apareciera un punto débil, un lugar por el que atacar a su contrincante. Era como entrenarse para un primer combate de boxeo. Cuando éste llegara, sabría por experiencia el mejor modo de luchar.