Martin Eden
Martin Eden Entonces los 8.00 dólares volvieron a arder bajo sus párpados, y él se convirtió en su esclavo. Pero se le ocurrió una escapatoria. No habÃa ninguna necesidad de vagar por los pasadizos de la memoria. HabÃa sido un necio. Tiró de una palanca y su cerebro empezó a dar vueltas como una monstruosa rueda de la fortuna, un tiovivo de la memoria, una esfera giratoria de sabidurÃa. Y el vórtice le arrastró y le lanzó girando por el oscuro caos.