Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles El cuarterón cuenta su historia. Recuerdo de Julián Murga. Los niños de hoy. Diálogo con el cuarterón. Insultos. Nuestros juicios son siempre imperfectos. Un recuerdo de la Imitación de Cristo. Dudas filosóficas. Ultima mirada al fogón. El cuarterón me da lástima. Alarma. Caiomuta ebrio, quiere matarme. Un reptil humano.
Me acerqué al fogón, sin que me vieran, y permanecí de pie para no interrumpir al cuarterón. Las llamas iluminaban el cuadro; destacándose en él la horrible y deforme cara del espía de Calfucurá.
Contaba su historia.
No había conocido padres. Era natural de Buenos Aires, y había sido soldado del coronel Bárcena de repugnante y sangrienta memoria. Sus campañas eran muchas y había presenciado y sido ejecutor de inauditas crueldades.
Él pronunciamiento de Urquiza, contra Rosas le tomó en la Banda Oriental, militando en las filas de Oribe. De allí vino incorporado a la División de Aquino, ese tipo noble, caballeresco y valiente que sucumbió a manos de una soldadesca fanática y desenfrenada.