Historia de un pepe
Historia de un pepe El capitán volvió al cuartel y dio cuenta a su jefe del desempeño de la comisión que se le había confiado, omitiendo únicamente la circunstancia de la revelación hecha por Pie de lana. Gabriel sabía que el hecho, que había pasado delante de muchos testigos, sería público al siguiente día. El coronel elogió en pocas palabras la conducta de su subalterno y le dijo que no dudaba que el importante servicio que había prestado al rey sería debidamente recompensado. Gabriel no contestó, limitándose a mover la cabeza con una expresión de abatimiento que no dejó de llamar la atención del viejo militar, que, sin embargo, no se consideró autorizado para pedirle explicaciones. Díjole que podía retirarse y Gabriel se dirigió a su casa y se encerró en su cuarto.