Historia de un pepe
Historia de un pepe —He cumplido mi deber de soldado. Desde hoy más me considero libre para poder consagrarme a los que me impone mi nueva situación. Nos veremos pronto.
Don Juan cargado de cadenas, fue encerrado en un estrecho calabozo, inscribiéndosele en el registro de la cárcel bajo el nombre de Juan Bermúdez (alias) Pie de lana.
En seguida el capitán mandó conducir a la casa de recogidas a la que acababa de decirle que era su madre y a una joven que la acompañaba y que, como nuestros lectores han comprendido ya, no era otra que la hija del maestro de armas. HabÃan sido encontradas en la casa donde estaban los bandidos, y su prisión era inevitable. La infeliz señora tenÃa el corazón traspasado de dolor. Su hijo, a quien acababa de encontrar, la hacÃa encerrar entre las mujeres perdidas. Ella no comprendÃa la fuerza del deber que lo obligaba a proceder de aquella manera.