Ana la de La Isla

Ana la de La Isla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Comimos lengua fría, pollo y mermelada de frambuesas; tortas de limón y de chocolate y galletas, además de torta de fruta y algunas otras cosas, entre ellas más tortas, creo que de caramelo. Después que hube comido el doble de lo debido, la señora Douglas suspiró y dijo que lamentaba no tener nada que tentara mi apetito.

«Temo que las comidas que prepara la querida Janet le hagan encontrar poco apetitosa cualquier otra cosa» dijo dulcemente. «Desde luego, nadie en Valley Road aspira a igualarla. ¿No quiere otro pedazo de torta, señorita Shirley? No ha comido usted nada».

Stella, ¡yo había comido una ración de lengua y otra de pollo, tres trozos de bizcocho, una buena cantidad de mermelada, varias tartaletas y un buen trozo de torta de chocolate!

Después del té la señora Douglas sonrió con benevolencia y pidió a John que acompañara a la «querida Janet» a buscar rosas al jardín.

—La señorita Shirley me hará compañía mientras tanto, ¿no es cierto? —preguntó en tono quejoso, mientras ocupaba su sillón—. Soy una vieja muy frágil, señorita Shirley. Llevo veinte años sufriendo. Durante veinte largos y pesados años he estado muriendo poco a poco.

—¡Qué doloroso! —comentó Ana, tratando de ser simpática y sintiéndose sólo idiota.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker