Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos La casa de los sueños
Nunca habÃa habido tanta excitación en la historia de Tejas Verdes. Hasta Marilla estaba tan inquieta que no podÃa evitar demostrarlo, lo cual era absolutamente extraordinario.
—Nunca hemos celebrado una boda en la casa —le dijo, casi como disculpándose, a la señora Rachel Lynde—. Cuando era niña, oà decir a un ministro que una casa no era un verdadero hogar hasta que no era consagrado por un nacimiento, una boda y una muerte. Hemos tenido muertes en la casa, mi padre y mi madre murieron aquÃ, igual que Matthew; y también hemos tenido un nacimiento. Hace mucho, cuando apenas nos habÃamos mudado, tuvimos a un hombre trabajando aquÃ; era casado y su esposa tuvo un niño. Pero nunca hubo una boda. Me parece tan extraño que Ana se case… En cierto modo, a mà me parece que sigue siendo la niñita que Matthew trajo a casa hace catorce años. No puedo asumir que haya crecido. Jamás olvidaré lo que sentà cuando vi que Matthew traÃa a una niña. Me pregunto qué habrá sido del varoncito que tendrÃamos que haber tenido en su lugar. Me pregunto cuál habrá sido su destino.
—Bien, aquél fue un error afortunado —dijo la señora Rachel Lynde—. Aunque, atención, hubo momentos en que no lo creà asÃ; por ejemplo, el dÃa que vine a ver a Ana y ella nos hizo aquella escena. Pero muchas cosas han cambiado desde entonces, sÃ, señor.
