La aldea perdida

La aldea perdida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Nos agrada más charlar un poco, ya que pocas veces tenemos el gusto de vernos reunidas —replicó Demetria apretando tiernamente la mano de su amiga.

—Es dulce y agradable para una zagalita el contar á otra sus secretillos y aun las menudencias de su vida… «¿Has lavado ayer?… ¿Cuándo te has comprado esos corales?… ¿Estuvo aquél en tu casa el sábado?…». Pero es mucho más agradable bailar un rato con el galán preferido.

—Hasta ahora es usted, D. Félix, el primer galán que se ha acercado á nosotras, y aunque nos ha regalado con caramelos, no he visto que nos convidase á bailar —replicó Flora con desenvoltura.

—Quítame cuarenta años de encima de los hombros, querida, y hasta que el gallo cante me tendrás dando vueltas como un trompo alrededor de ti… Pero no me quites nada… Vas á ver si con los que tengo á cuestas todavía puedo moverme. ¡Andando, prenda!

Y tomando de la mano á la desenvuelta morenita la llevó hasta la fila de los bailarines, en los cuales se produjo un movimiento de sorpresa y de gozo.

—¡Viva D. Félix!… ¡Viva el capitán! —exclamaron muchos.

Y las viejas que estaban acurrucadas se pusieron en pie y los viejos que departían allá lejos se acercaron.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker