El León de Damasco

El León de Damasco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al día siguiente, al despuntar el sol, en todas las torres de la plaza se izaron banderas blancas en señal de tregua. Los turcos, al verlas, interrumpieron el fuego, y un caballero se aproximó a todo galope al bastión e inquirió con arrogancia si la ciudad se entregaba. Muley se presentó ante él con la espada desenvainada.

—¿Quién eres y qué deseas? —indagó el otro.

—¡Soy el León de Damasco!

—¡El renegado!…

—¿Qué importa?

—¿Qué quieres?

—Que suspendan los turcos el fuego hasta culminar el desafío.

—¿No concluyó ya?

—No; únicamente combatieron la cristiana y Haradja. Ahora me corresponde a mí enfrentarme al capitán de armas del castillo de Hussif. Ha llegado mi turno.

—¿No resultó herida la sobrina del bajá?

—Sí, pero está viva. Ve a comunicar al visir que si no acepta esta tregua, antes que se ponga el sol no quedará piedra sobre piedra del reducto y perecerán todos los que están refugiados en sus casamatas.

El turco palideció intensamente:

—¡Matar a una mujer…, y herida!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker