La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan —Detrás de este bosque, señor —respondió el contramaestre—. Hemos anclado más afuera por temor de una sorpresa.
—¿Está a bordo maestro Colón?
—SÃ, señor, no ha querido abandonar la nave sospechando una traición tras la reaparición de del Monte.
—¡De del Monte! —exclamó Córdoba—. ¿Ha venido aquà ese sinvergüenza?
—Está a bordo, teniente.
—¿Abordo?, ¡mil rayos!
—Con hierros en los pies y vigilado por dos marineros.
—¿Qué ha venido a hacer a bordo? ¿Está cansado de vivir ese bribón? ¡Qué audacia!
—QuerÃa desembarcar inmediatamente el cargamento.
—¡Canalla!
—DecÃa que habÃa sido encargado de traer esta orden por la señora marquesa.
—¿Y Colón?
—No le ha creÃdo en absoluto, ya que el bribón del cubano no llevaba ninguna orden escrita, vuestra o de la capitana.
—¿Y entonces…?