Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar Presa de repentina Inquietud, Yáñez se volvió rápidamente, agarrándose con fuerza a la punta de una roca.
Una larguÃsima chalupa montada por media docena de isleños entraba en aquel momento en la minúscula rada.
-¡Por Júpiter! -exclamó, al mismo tiempo que se dejaba escurrir roca abajo -. ¡Nos han estropeado la combinación! ¿Cuánto apostamos a que me hacen pagar el carbón, metiéndome una onza de plomo en la cabeza?
En cuanto estuvo abajo, se precipitó en el refugio, gritando:
-¡En pie, sir Moreland!
-¿Ha llegado el Rey del Mar? -preguntaron a un tiempo el capitán y Damna.
-Lo que ha llegado ha sido otra cosa muy distinta -respondió Yáñez -, ¡Son los isleños, que van a desembarcar!
-¿Nos han visto? -preguntó sir Moreland.
-Esto temo, porque yo estaba hace un momento en lo alto de las rocas.
-¿Y dónde están? -preguntó Damna.
-Remontando la escollera: dentro de un momento los veremos aquÃ.
-¿Nos harán prisioneros?