Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -En cuanto estemos a bordo del buque te lo explicaremos mejor. Ahora dime si hubieras pensado jamás en que Suyodhana tuviera un hijo.
-Jamás he oído decir eso; ni tampoco se me habría ocurrido pensarlo, porque el jefe de los thugs no podía tener mujer. ¡Entonces él ha sido el que desde un principio nos ha traído esta guerra!
-En la que le apoyan Inglaterra y el rajá de Sarawak.
-¿Y cómo es posible que los ingleses dispensen su protección al hijo de un thung para que venga a luchar contra nosotros, que hemos librado a la India de esa plaga que la deshonraba?
-Eso es un misterio que todavía no hemos logrado esclarecer.
-¿Y dónde está ese hombre?
-Eso es otro misterio, querido Tremal-Naik. Esperemos a ver si le encontramos para hacer con él lo que hicimos con su padre. ¡Señor Horward!
La chalupa había llegado junto a la barcaza, y el americano subió a la cubierta.
-¿Todo ha salido bien, señor Yáñez?
-Mejor no era posible. ¿Está la máquina en presión?
-Desde hace una hora.
-¿Y los prisioneros?
-Parecen conejos.