Quintín Durward
Quintín Durward Durante esta escena, Quintín fue asaltado por una sospecha, que se fue apoderando de él con fuerza. Hayraddin aquella misma mañana le había prometido ser más discreto y observar mejor conducta cuando, durante el viaje, parasen en un convento; sin embargo, había faltado a su compromiso y había estado más deslenguado y alborotador que nunca. Algo, sin duda, se ocultaba bajo esto, pues aunque fueran muchos los defectos del gitano, no carecía éste de sentido cuando se lo proponía; ¿y no sería probablemente que desease recibir algunas instrucciones, ya de uno de su propia horda, o de alguno otro con el cual se hubiera privado de hablar en el curso del día, por la vigilancia que Quintín ejercía sobre él, y hubiese recurrido a esta estratagema para poder ser expulsado del convento?
Tan pronto como esta sospecha se hubo apoderado de la imaginación de Quintín, éste se puso en movimiento, resolviendo seguir a su aporreado guía y observar (secretamente, si era posible) qué uso hacía de sí mismo. De acuerdo con esto, cuando el gitano escapó, como ya hemos dicho anteriormente, Quintín explicó rápidamente al prior la necesidad de seguirle la pista al guía, y que salía para espiarle.