El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Ni yo contigo hasta que vea el mío.
BASANIO
Querida Porcia,
si supieras a quién di el anillo,
si supieras por quién di el anillo
y entendieras por qué di el anillo
y de qué mala gana me quité el anillo
cuando solo me aceptaban el anillo,
el rigor de tu enojo cedería.
PORCIA
Si tú hubieras sabido la importancia del anillo,
o la mitad del valor de quien te dio el anillo,
o tu propio deber de conservar el anillo,
no te habrías desprendido del anillo.
Si hubieras querido defenderlo con tesón,
¿quién habría sido tan poco razonable
y descortés que se empeñara
en que le dieses algo tan sagrado?
Nerisa me ha enseñado la verdad:
muera yo si el anillo no lo tiene una mujer.
BASANIO
Señora, por mi honor y por mi alma
que no lo di a mujer, sino a un doctor en leyes
que no quiso los tres mil ducados
y pidió el anillo. Yo se lo negué
y permití que ofendido se alejase
quien salvó la vida de mi amigo.