El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Traen a LEAR en un sillón.

EL GENTILHOMBRE.—Sí; señora; gracias a su profundo sueño, hemos podido vestirle con nuevo traje.

EL MÉDICO.—Permaneced a su lado, señora, cuando le despertemos; cuento con su tranquilidad.

CORDELIA.—Bueno.

EL MÉDICO.—Acercaos, si os place. ¡Más fuerte, música!

CORDELIA.—¡Padre querido! Derrame la salud su bálsamo desde mis labios, y repare este beso el trastorno y el desorden con que mis hermanas afligieron tu sagrada cabeza.

EL CONDE DE KENT.—¡Princesa tierna y bienhechora!

CORDELIA.—Aun cuando no fueseis su padre, ¿cómo no excitaron su piedad vuestros blancos cabellos? Ese rostro venerable ¿estaba destinado a ser expuesto al furor de los vientos, al fragor de los truenos y a los rápidos fuegos de los relámpagos? ¿Naciste para pasar la noche, descubierta la frente y sin abrigo, en el abandono y la desesperación? ¡Ah! Milagro es que no hayas perdido con la razón la vida. ¡Ya despierta! Habladle.

EL MÉDICO.—Mejor será que le habléis vos, señora.

CORDELIA.—¿Cómo se encuentra mi augusto soberano? ¿Cómo sigue vuestra alteza?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker