Enrique IV
Enrique IV La conducta de Hal en la guerra le redimirá con creces. Alaba generosamente a Hotspur, con quien propone un combate singular «para ahorrar sangre en ambos bandos»: su adversario Vernon confirma ante Hotspur el noble elogio y la modestia con que hizo el desafío. Después, en la batalla de Shrewsbury, salva a su padre, recobrando así afecto y «perdida fama», y pelea valientemente contra Hotspur, a quien vence y cuyo cadáver honra con nobleza. Sin embargo, permite que Falstaff se atribuya grotescamente la muerte del temido guerrero («si la mentira te hace algún favor, / la doraré con las palabras más propicias»). Por último, manda liberar a su prisionero Douglas, pues su valentía «nos enseña a valorar tales proezas / aun en el pecho de nuestros enemigos».
VI