Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sra. PAGE.—Carta por carta; pero los nombres, Page y Ford, son diferentes. He aquí, para consuelo tuyo en este misterio de malos pensamientos, la hermana gemela de tu carta; pero que la tuya sea la primer nacida y la natural heredera, pues la mía no lo será jamás. Respondo de que él tiene un millar de estas cartas con el blanco necesario para llenarlo con nombres diferentes: y éstas son de la segunda edición. Sin duda alguna las hará imprimir, pues no le importa lo que ponga en prensa, desde que querría ponernos a nosotras dos. Por lo que a mí respecta, más me gustaría ser un gigante, una mujer Titán y tener sobre mí el monte Pelión. Verdaderamente que antes podría encontrar veinte tortugas lascivas que un hombre casto.

Sra. FORD.—Pues por cierto que son las cartas en todo iguales. La misma escritura, las mismas palabras. ¿Qué ha pensado de nosotras este hombre?

Sra. PAGE.—No lo sé, en verdad. Tentada estoy casi de armar quimera a mi propia honradez. Seguramente me tendré yo misma en el concepto que tendría de mi quien ignorase completamente lo que soy; pues a menos que haya descubierto él en mí algún lado débil que yo misma no conozco, jamás habría podido tener la audacia de abordarme de semejante modo.

Sra. FORD.—¿Llamáis a esto abordaje? Pues ya lo he de poner yo suspendido sobre cubierta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker