Ricardo II
Ricardo II Decirte quiere, cortos andamos,
Mientras Bolingbroke se crece,
Con cada dÃa que amanece.
REY RICARDO
Incómodo primo, no sabes tú,
Que cuando, del cielo, ojo avizor,
Bajo el globo oculta su esplendor,
Entonces, de asesinos y ladrones,
Matan y roban, las legiones,
Al amparo de la oscuridad;
Mas cuando ya surge e ilumina,
De orientales pinos, la colina,
Y sus dardos de luz, malignidad
Delatan, traidores y asesinos,
De la noche sin complicidad,
Mudos, desnudos, su canalla faz,
Trémulos, ocultan a la humanidad.
Bolingbroke, asà el malhechor,
Que velaba tras velos de la noche,
Traicionándonos, sin un reproche,
Mientras en su antÃpoda morábamos,
Verános surgir por el oriente;
Su rostro, por bochorno ardiente,
Del castigo, espadón pendiente,
Sobre su cabeza testaruda,
No ha de atreverse a rezongar,