Ana Karenina
Ana Karenina Cuando se trataba de la venta de las maderas, trigo, lanas, arriendo de tierras, Vronsky sabÃa mantenerse firme como el pedernal y obtener precios altos, remuneradores. En los asuntos de administración, tanto en aquella finca como en las demás propiedades, empleaba siempre los procedimientos más sencillos, menos peligrosos, y se mostraba económico y calculador hasta en las cosas más insignificantes. No obstante toda la astucia y habilidad del alemán, que le llevaba a hacer compras y le presentaba unas cuentas según las cuales al principio en un negocio habÃa más gastos que ingresos, pero que, obrando con cautela, podÃa hacerse con menos dinero, en la forma que él indicaba, y obtener mayores y más seguros beneficios, Vronsky no cedÃa si consideraba que los gastos eran exagerados. Solamente daba su conformidad a tales dispendios cuando lo que iban a traer o tenÃan que arreglar era nuevo o desconocido en Rusia y destinado a despertar admiración. Por otra parte, no se decidÃa a grandes gastos más que cuando tenÃa las sumas necesarias disponibles sin quebranto de otras atenciones, y para decidirse a estos gastos entraba en todos los pormenores, buscando y rebuscando el mejor empleo de su dinero.
Era evidente que con este modo de llevar la propiedad no derrochaba sus bienes, sino que, por el contrario, los hacÃa crecer.