Ana Karenina
Ana Karenina –Mañana o pasado podremos sembrar detrás de Turkino.
–¿Y el trébol?
–He enviado a Basilio con Michka, pero no sé si podrán, porque la tierra está todavÃa muy blanda.
–¿Cuántas deciatinas de trébol ha mandado usted sembrar?
–Seis.
–¿Y por qué no todas?
El saber que habÃan sembrado seis deciatinas y no veinte le disgustaba todavÃa más. Por teorÃa y por su propia experiencia, Levin sabÃa que la siembra de trébol sólo daba buenos resultados cuando se sembraba muy pronto, casi con nieve. Y nunca pudo conseguir que se hiciese asÃ.
–No tenemos gente. ¿Qué quiere que hagamos? Tres de los jornaleros no han acudido hoy al trabajo. Ahora Semen…
–HabrÃais debido hacerles dejar la paja.
–Ya lo he hecho.
–¿Dónde están, pues, los hombres?
–Cinco están preparando el estiércol; cuatro aventan la avena para que no se estropee, Constantino Dmietrievich.