Ana Karenina
Ana Karenina Ella lo veía todo más simplemente: había que alimentar más a la «Pestruja» y a la «Bielopajaya», que era lo que decía Matrena Filimonovna, y evitar que el cocinero se llevara las sobras de la cocina para dárselas a las vacas de la lavandera. Esto estaba claro.
En cambio, las especulaciones sobre alimento farináceo y vegetal le resultaban dudosas y turbias. Y, además, lo principal de todo era que quería hablarle a Levin sobre Kitty.