Guerra y Paz
Guerra y Paz —Se divierte a mi costa— dijo por lo bajo, tocando con la rodilla a Raievski, que estaba junto a él.
Poco después, Ermólov se acercó al SerenÃsimo y le dijo respetuosamente:
—Aún estamos a tiempo, Alteza. El enemigo no se fue. ¿Ordena que ataquemos? De otra manera, la Guardia no verá siquiera el humo.
Kutúzov no contestó nada; pero cuando le informaron de que las tropas de Murat retrocedÃan, ordenó el ataque. Sin embargo, a cada cien pasos mandaba hacer un alto de tres cuartos de hora.
Toda la batalla se redujo a la acción de los cosacos de Orlov-DenÃsov. El resto del ejército perdió inútilmente algunos cientos de hombres.
Aquella batalla le valió a Kutúzov una condecoración de diamantes, Bennigsen recibió otra y cien mil rublos; los demás, según el grado de cada uno, obtuvieron también generosas recompensas. Y después de esa acción se hicieron nuevos cambios en el Estado Mayor.