La Muerte de Ivan Ilich

La Muerte de Ivan Ilich

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En su condición de juez de instrucción, Iván Ilich hizo gala de la misma actitud que había mostrado en su cargo de funcionario con atribuciones especiales: se comportó con la consabida corrección y dignidad, se esforzó por separar las obligaciones del cargo de la vida privada e hizo cuanto pudo por ganarse el respeto general. Las funciones de juez de instrucción le parecían mucho más interesantes y atractivas que las del puesto anterior. En su primer destino le agradaba pasar con desenvoltura, enfundado en su uniforme confeccionado en Scharmer, por delante de los temblorosos solicitantes que esperaban audiencia y de los funcionarios que le envidiaban, entrar en la oficina del gobernador y sentarse con él a tomar el té y fumar un cigarrillo; pero eran pocas las personas que dependían directamente de su voluntad. En esa categoría solo entraban los oficiales de la policía local y los cismáticos, cuando lo enviaban en comisión de servicios. Le gustaba tratar con amabilidad, casi con camaradería, a esas personas que dependían de su albedrío; disfrutaba demostrándoles que, aunque estaba en condiciones de aplastarlas, se conducía con ellas de un modo amistoso y sencillo. Entonces tales personas eran poco numerosas. Pero en su nuevo cargo de juez instructor Iván Ilich sentía que todos sin excepción, incluso los individuos más importantes y pagados de sí mismos, estaban en sus manos, y que le habría bastado escribir ciertas palabras en un papel con membrete oficial para que cualquier individuo importante y pagado de sí mismo fuera conducido a su presencia en calidad de imputado o testigo, y, siempre que no se le antojara encerrarlo, tuviera que responder a sus preguntas sin ni siquiera tomar asiento. Iván Ilich nunca había abusado de semejante prerrogativa; incluso procuraba mitigar sus efectos. Pero la conciencia de su poder y la posibilidad de atenuarlo constituían a sus ojos el principal interés y atractivo de su nuevo cargo. En cuanto al trabajo en sí, es decir, a la instrucción de las causas, Iván Ilich asimiló rápidamente la técnica de apartar cualquier elemento que no guardara relación con el caso y de simplificar el asunto más complicado hasta conseguir que solo se reflejase en el papel en su forma objetiva, excluyendo por completo sus consideraciones personales y, sobre todo, obligándose a respetar todas y cada una de las formalidades pertinentes. El marco de su actividad era en cierta manera novedoso, pues acababa de entrar en vigor el código de 1864, que Iván Ilich fue uno de los primeros en aplicar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker