Del sentimiento trágico de la vida
Del sentimiento trágico de la vida El hombre, en efecto, no se aviene a ignorar los móviles de su conducta propia, y asà como uno a quien habiéndosele hipnotizado y sugerido tal o cual acto, inventa luego razones que lo justifiquen y hagan lógico a sus propios ojos y a los de los demás, ignorando, en realidad, la verdadera causa de su acto, asà todo otro hombre, que es un hipnotizado también, pues que la vida es sueño, busca razones de su conducta. Y si las piezas del ajedrez tuviesen conciencia es fácil que se atribuyeran albedrÃo en sus movimientos, es decir, la racionalidad finalista de ellos. Y asà resulta, que toda teorÃa filosófica sirve para explicar y justificar una ética, una doctrina de conducta que surge en realidad del Ãntimo sentimiento moral del autor de ella. Pero de la verdadera razón o causa de este sentimiento, acaso no tiene clara conciencia el mismo que lo abriga.