Ante la bandera
Ante la bandera ¿De modo que ha sido este rico extranjero el que ha raptado a Tomás Roch, y yo estoy a bordo de la Ebba, su yate, bien conocido en los parajes del Este de América? ¡Sea! El hombre que está ante mà me dirá lo que tengo el derecho de saber. Recuerdo que el Conde de Artigas y él hablan la lengua inglesa. Me comprenderá y no podrá rehusar dar respuesta a mis preguntas.
En mi opinión, este hombre debe ser el capitán de la goleta Ebba.
—Capitán —le digo—, le he visto a usted en Healthful-House, en el pabellón del inventor francés… ¿me reconoce usted?
Él se contenta con mirarme y no se digna responderme.
—Soy el vigilante Gaydón —he añadido—, el guardián de Tomás Roch, y deseo saber por qué se me ha traÃdo a bordo de esta goleta.
El capitán me interrumpe con un gesto que no se dirige a mÃ, sino a algunos marineros que están cerca. Éstos se aproximan a mÃ, me cogen en sus brazos, y sin preocuparse del movimiento de cólera que no puedo contener, me obligan a bajar por la escala de la chupeta. Esta escala está formada de travesaños de hierro. Se abre una puerta a cada lado, que establece la comunicación entre el puente, el camarote del capitán y otros dos camarotes contiguos. ¿Van nuevamente a hundirme en el sombrÃo recinto que he ocupado en el fondo de la cala?