Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Quedaos, pues, aquà —respondió el capitán con una voz extraña—. Yo iré más arriba.
—¡No! ¡Lo que hacéis es inútil! ¡Aquà estáis en el polo del mundo!
—¡No! ¡No! ¡Más arriba!
—Amigo mÃo; soy yo quien os habla, soy el doctor Clawbonny. ¿No me conocéis?
—¡Más arriba! ¡Más arriba! —RepetÃa el insensato.
—¡Pues bien, no! ¡Nosotros no lo consentiremos!
Antes de que el doctor concluyera la frase, Hatteras, con un esfuerzo sobrehumano, pasó el rÃo de lava y se encontró fuera del alcance de sus compañeros.
Éstos lanzaron un grito; creÃan que Hatteras se habÃa abismado en el torrente de fuego; pero el capitán habÃa ganado el borde opuesto, seguido de su perro Duck, que no querÃa dejarle.
Desapareció detrás de una cortina de humo, y se oyó su voz cada vez más débil y más lejana.
—¡Al Norte! ¡Al Norte! —Gritaba—. ¡A la cima del monte Hatteras! ¡Acordaos del monte Hatteras!