La casa de vapor

La casa de vapor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Con esto, Kalagani volvió a tomar su sitio en nuestro tren y en breve la «Casa de Vapor» continuó recorriendo aquel camino donde las pezuñas de millares de bueyes habían dejado impresas sus huellas.

Al día siguiente, 24 de septiembre, el tren se detenía para pasar la noche a cinco o seis kilómetros al este de Urcha.

De Urcha nada hay que decir, ni allí nada interesante que ver. Es la antigua capital del Bundelkund, ciudad que fue floreciente en la primera mitad del siglo XVII, pero por una parte los mogoles y por otra los maharatas le dieron golpes tan terribles, que no ha vuelto a reponerse de ellos. Hoy, esta ciudad, que antes era de las mayores de la India central, no es más que un pueblecillo que apenas proporciona un mísero abrigo a unos cuantos centenares de campesinos.

He dicho que acampamos a las orillas del Betwa; pero es más justo decir que el tren hizo alto a cierta distancia de su orilla izquierda.

En efecto, este importante río había crecido mucho y, desbordándose de su lecho, cubría una gran extensión. De aquí debían originarse quizá algunas dificultades para nuestro paso, lo cual se comprobaría a la mañana siguiente.

La noche era demasiado oscura para permitir a Banks ningún examen.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker