La invasion del mar
La invasion del mar La primera parte del canal pudo ser franqueada en aquella etapa. La sección partía de Rharsa, para desembocar en la pequeña depresión conocida bajo el nombre de El Asloudje, entre dos dunas de siete a diez metros de altura.
Pero antes de llegar al Melrir había que franquear una cierta cantidad de hondonaditas, que se escalonaban en todos sentidos, constituyendo una línea casi continua de depresiones menos profundas, entre dos riberas poco elevadas y que la llegada de las aguas del Mediterráneo habían necesariamente de sumergir. De ahí la necesidad de un abalizamiento, de una zanja a otra, para indicar la ruta en los chotts a los barcos de toda clase que no tardarían en mostrarse sobre este mar por la ciencia y la voluntad de los hombres. ¿No se había hecho otro tanto, en la abertura del canal de Suez, en la travesía de los lagos amargos, donde la dirección de los buques no sería posible sin las indicaciones precisas?
Los trabajos estaban allí bastante adelantados; la acción de poderosas máquinas había abierto profundas trincheras hasta el Melrir.