La invasion del mar

La invasion del mar

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Durante la noche del 26 al 27, las aguas del golfo se habían esparcido por la superficie de esta parte oriental del Djerid. Desde entonces, existía de hecho una comunicación entre la Pequeña Sirte y el Melrir, comunicación perfectamente practicable, puesto que un barco había podido seguir una ruta marítima a través de la región inundada de los sebkha y de los chotts.

Veinte minutos después, dibujábase en el horizonte la chimenea del vapor, del primer vapor que surcaba las aguas del nuevo mar.

—¡Señales, hagamos señales! —dijo uno de los espahíes.

¿Cómo hacer para que los de a bordo las divisaran?

El barco debía de estar a dos leguas, lo menos, y la noche se echaba encima.

Entonces, el mismo espahí no fue dueño de exclamar en un rapto de desesperación:

—¡Estamos perdidos!…

—¡Nada de eso! ¡Salvados, salvados! —exclamó Hardigan—. Nuestras señales, que no hubieran divisado de día, serán perfectamente visibles durante la noche.

Y añadió:

—¡Fuego a los árboles!

—¡Bravo, mi capitán! —gritó entusiasmado Pistache—. ¡Fuego a los árboles!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker