La invasion del mar
La invasion del mar —La barca estará allà antes de esa hora, y una vez mi hermano en ella, le conduciremos al lugar donde están preparados los caballos.
—Desde allà debéis seguir por la playa, que estará desierta hasta el amanecer, y no hay cuidado de ser descubiertos —dijo el levantino.
—Pero ¿y la barca? —observó Horeb.
—Dejadla sobre la arena, de donde yo la recogeré.
No quedaba más que una cuestión por resolver.
—¿Quién de nosotros irá en busca de Hadjar? —preguntó Ahmet.
—Yo —contestó Sohar.
—Y yo te acompañaré —añadió la madre.
—No, madre mÃa, no. Basta con que seamos dos para conducir la barca… Además, en caso de un encuentro, vuestra presencia serÃa sospechosa. Debéis ir al lugar donde esperan los caballos, acompañada por Horeb y Ahmet. Harrig y yo iremos en la barca a recoger a mi hermano.
Sobar tenÃa razón, y comprendiéndolo asà Djemma, se limitó a decir:
—¿Cuándo nos separamos?…