La invasion del mar
La invasion del mar «Y sin embargo —añadió el conferenciante—, aunque ese proyecto de un mar interior haya sido estudiado con un cuidado escrupuloso, aunque en las operaciones geodésicas ha presidido la más rigurosa atención, numerosos contradictores quieren negar las ventajas que la región obtendrÃa de este gran trabajo».
Luego, el señor de Schaller examinó uno por uno los argumentos reproducidos en los artÃculos de diferentes periódicos en la época en que se hizo una guerra sin cuartel a la obra del capitán Roudaire.
Primero se dijo que, dada la longitud del canal que habÃa de conducir las aguas y la cubicación de las depresiones, éstas no se llenarÃan jamás.
Luego se pretendió que, poco a poco, el agua salada del mar del Sahara se infiltrarÃa a través del suelo de los oasis vecinos, y remontando a la superficie, por un efecto natural de la capilaridad, destruirÃa las vastas plantaciones de dátiles que constituyen la riqueza del paÃs.
Algunos crÃticos de carácter serio han asegurado que las aguas del mar no llegarÃan jamás a las depresiones porque se evaporarÃan cotidianamente a través del canal. Y contra esto puede argüirse que en Egipto, bajo los ardientes rayos de un sol comparable al del Sahara, el lago Monzaleth, que se suponÃa no podÃa ser llenado, lo está, a pesar de no tener entonces la sección del canal más que cien metros.