La invasion del mar
La invasion del mar La expedición del ingeniero iba a efectuarse bajo la protección de una escolta de espahÃes, que irÃa a las órdenes del capitán Hardigan y del teniente Villette, y hubiera sido difÃcil hacer una elección más acertada que la de estos dos oficiales, que, conociendo el sur y habiendo conducido a buen fin la dura campaña contra Hadjar y su banda, debÃan estudiar las medidas de seguridad a tomar para el porvenir.

El capitán Hardigan estaba en todo el vigor de la vida —apenas contaba treinta y dos años—; era inteligente, audaz, pero de una audacia que no excluÃa la prudencia; muy hecho a los rigores del clima africano y de una resistencia fÃsica de la que ya habÃa dado pruebas en varias campañas. Era un oficial en la más completa acepción de la palabra; alma de soldado, que no concebÃa otra profesión que la de militar. Además, soltero y hasta sin parientes cercanos, puede decirse que su familia era su regimiento y sus hermanos, los camaradas. Era muy estimado de sus jefes y compañeros, y en cuanto a sus subordinados, le eran tan afectos que por él irÃan hasta el sacrificio. Todo podÃa esperarlo de ellos, puesto que estaban siempre dispuestos a obedecerle ciegamente.