La invasion del mar
La invasion del mar Por lo que al teniente Villette respecta, bastará decir que era valiente como su capitán, enérgico y resuelto como él, como él, infatigable y excelente jinete, de todo lo cual habÃa ya dado pruebas en anteriores expediciones. Era un oficial distinguido, perteneciente a una acaudalada familia de industriales, y ante el que se abrÃa un brillante porvenir. Procedente de la Escuela de Saumur, con uno de los primeros números, no tardarÃa en obtener el grado inmediato.
El teniente Villette debÃa volver a Francia cuando ya estaba decidida la expedición a través del Djerid. Cuando supo que la escolta la mandarÃa Hardigan, fue en su busca y le dijo:
—Mi capitán, me alegrarÃa mucho ser de los vuestros.
—Y yo también lo celebrarÃa —le contestó el capitán, en el tono de un franco compañerismo.
—Mi regreso a Francia lo dejaré para de aquà a dos meses.
—Muy bien, mi querido Villette; asà llevarÃais a la patria impresiones frescas acerca del mar del Sahara.
—Es verdad, mi capitán, y veremos por última vez esos oasis argelinos antes de que desaparezcan bajo las aguas…