La Eneida
La Eneida Esto pido, esta voz mía derramado la última junto con mi sangre.
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Luego vosotros, tirios, perseguid con odio a su estirpe
y a la raza que venga, y dedicad este presente
a mis cenizas. No haya ni amor ni pactos entre los pueblos.
Y que surja algún vengador de mis huesos
que persiga a hierro y fuego a los colonos dardanios
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ahora o más tarde, cuando se presenten las fuerzas.
Costas enfrentadas a sus costas, olas contra sus aguas
imploro, armas contra sus armas: peleen éllos mismos y sus nietos."
Esto dice, y a todas partes dirigía su ánimo,
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buscando romper cuanto antes una luz odiada.
Y entonces habló brevemente a Barce, nodriza que fue de Siqueo,