El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo El viejo león estaba de suerte. La tribu tenía cierto orgullo de su jefe, pero ésa era toda la satisfacción que conseguía de él. Llegó la mismísima noche que Ugh-lomi mató a Uya, el astuto, y por eso le llamaron Uya. Un chaparrón había reducido los fuegos a un brillo oscureciendo la noche. Y mientras conversaban juntos y se miraban unos a otros en la oscuridad y se preguntaban aterrados lo que Uya les haría en sus sueños ahora que él estaba muerto, oyeron, muy cerca, el retumbar ascendente de los rugidos del león. Luego todo se quedó quieto. Contuvieron la respiración de forma que casi los únicos sonidos eran los del golpear de la lluvia y el susurro de las gotas de agua sobre las cenizas. Y luego, después de un tiempo interminable, un choque, un chillido de miedo y un gruñido. Se pusieron en pie de un salto, gritando, chillando, corriendo por aquí y por allí, pero las antorchas no ardían y en un minuto la víctima estaba siendo arrastrada a través de los helechos. Era Irk, el hermano de Wau.
Así fue como vino el león.
Los helechos estaban todavía húmedos de la lluvia la noche siguiente. Vino y se llevó a Click, el pelirrojo. Eso bastó durante dos noches. Luego en la oscuridad entre las lunas vino tres noches, noche tras noche, y eso a pesar de que tenían buenas hogueras.