El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Era —dijo Woodhouse— más parecido a un gran murciélago que a ninguna otra cosa. TenÃa orejas pequeñas y afiladas, y un pelaje suave y las alas curtidas. Sus dientes eran pequeños, pero diabólicamente afilados, y su mandÃbula no podÃa ser muy fuerte o de lo contrario me habrÃa destrozado el tobillo.
—Ha estado muy cerca —intervino Taddy.
—Me pareció que golpeaba muy a su gusto con las garras. Eso es prácticamente todo lo que sé de la bestia.
Nuestra conversación fue Ãntima, por decirlo asÃ, pero sin llegar a la confidencialidad.
—Los sirvientes Dyak hablan de un Gran Colugo, un Klangutang, sea lo que sea. No ataca a menudo al hombre, pero supongo que le puse nervioso. Dicen que hay Gran Colugo, Pequeño Colugo, y algo distinto que suena como zampar. Todos vuelan de noche. Por mi parte sé que por aquà hay zorros y lémures voladores, pero ninguno de ellos es muy grande.
—Hay más bestias en el cielo y en la tierra —dijo Woodhouse, y Taddy gruñó a la cita bÃblica—, y más especialmente en los bosques de Borneo, de las que somos capaces de soñar en nuestras filosofÃas. En general, si la fauna de Borneo va a desparramar ante mà alguna más de sus novedades, preferirÃa que lo hiciera cuando no estuviera ocupado en el observatorio por la noche y solo.