Cuentos completos

Cuentos completos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Nosotros acabamos de llegar —dijo Hugh Whitbread—. Desgraciadamente a ver médicos.

—¿Milly? —dijo la señora Dalloway sintiendo inmediata compasión.

—No se siente bien —dijo Hugh Whitbread—. ¿Qué tal Dick?

—¡Muy bien! —dijo Clarissa.

Desde luego, pensó siguiendo camino, Milly tiene más o menos mi edad, cincuenta, cincuenta y dos. Probablemente sea eso, el tono de Hugh lo había dejado claro, perfectamente claro. Querido Hugh, pensó la señora Dalloway, recordando con asombro, con gratitud, con emoción, lo tímido, como un hermano —preferimos morir a hablar con un hermano—, que había sido siempre Hugh. Cuando regresaba de Oxford, y quizá alguno de ellos (¡maldita sea!) no podía montar. ¿Cómo, entonces, las mujeres podían ocupar asientos en el Parlamento? ¿Cómo podían hacer cosas con los hombres? Porque tenemos ese profundo y extraordinario instinto, algo adentro nuestro, que no podemos controlar, inútil es intentarlo; y los hombres como Hugh respetan eso sin decirlo, que es lo que a nosotras nos gusta, pensó Clarissa, en el querido Hugh.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker