Fin de viaje
Fin de viaje Se volvieron, pasearon por entre los árboles cogidos del brazo y sin temor a que los viesen. No habrían ido muy lejos, antes de que mutuamente se jurasen amor eterno, felicidad y alegría, pero… ¿por qué era tan doloroso quererse?, ¿por qué había tanto dolor en la felicidad? La vista del pueblo había causado en ellos distintos efectos. Hirst siguió abstraído en sus pensamientos, que eran amargos y poco felices. Sentíase muy solo, y Helen, de pie en medio de los nativos, se sentía abrumada por negros presentimientos. Se culpaba por aventurarse en aquella expedición, por avanzar tan adentro y exponerse tanto. Vio como en una visión, el hundimiento de un barco en un río inglés. Sabía que era morboso imaginarse tales cosas, no obstante buscó a la pareja entre los árboles, creyendo así librarles del peligro. Cuando el sol empezó a declinar y el barco dio la vuelta, disponiéndose para el regreso hacia la civilización, sus temores se calmaron.