Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bueno —ordenó Robin—, vacíen las faltriqueras y cuenten lo que suma todo. Con eso sabemos en cuánto justiprecia el padre Hugo mi existencia por estos bosques; creo que no será poco.

Y mientras el padre Hugo maldecía la mala suerte que lo había echado al demonio con sus proyectos y que iba a costar tan caro, los dos hermanos rezaban fervorosamente el rosario, encomendándose a todos los ángeles del cielo antes de entregar sus almas a Dios, pues serían asesinados al cabo de quién sabe qué horribles tormentos.

La «voluntaria colecta» fue recogida en el sombrero del «pequeño» John que se llenó totalmente, a pesar de su amplitud, con las cuatrocientas cincuenta monedas de oro que componían el haber del abacial trío.

—¡Tasar tan bajo la vida de vuestros jueces es un insulto, padre Hugo; hay que tener en cuenta lo poco que nos toca por cabeza, pues nosotros somos sesenta…! —le dijo Robin furioso en tono de ofendido reproche.

—¡Búrlate, búrlate, que ya te colgarán por esto! —le contestó furioso el sacerdote, apretando los dientes.

—Pero nosotros también podemos levantar aquí una pequeña horca… —dijo con sorna el «pequeño» John.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker