La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo De los dos testimonios que puede tener el historiador, el uno es directo, como de viva voz; el otro, indirecto, llevado por un testigo no presencial o por un relato; los dos son inseguros y no tienen comprobación fácil. Yo, siempre que he hablado de un hecho presenciado por mí, ante otra persona que también lo presenció, he visto que no estábamos casi nunca de acuerdo en los detalles, ni a veces tampoco en el conjunto. Yo, al parecer, tiendo a disminuir la importancia del suceso, y la mayoría tiende a la amplificación. Probablemente es algo de carácter temperamental.
Cuando hay muchos testigos de un acontecimiento importante, muy pocos están conformes en los detalles. El presunto historiador que oye con curiosidad, ¿por qué se decide? ¿Cómo sabe quién está en lo cierto? ¿Quién ha visto el hecho tal como era? Después de prescindir de los testigos inseguros por interés, por apasionamiento o por mala fe, queda para el narrador un laberinto inextricable, por el cual marcha sin una brújula que le dé el rumbo.