El doble
El doble –Iákov Petróvich, me sentà atraÃdo hacia usted desde el primer momento que lo vi, y tenga la magnanimidad de disculparme, pero he cifrado mis esperanzas en usted; me he atrevido a cifrar mis esperanzas en usted, Iákov Petróvich. Yo… aquà soy un hombre perdido, Iákov Petróvich; soy pobre, he sufrido mucho, Iákov Petróvich, y aquà todo me resulta nuevo. Al saber que usted, con las cualidades naturales e innatas de su hermosa alma, tenÃa el mismo apellido que yo…
El señor Goliadkin frunció el ceño.
–… el mismo apellido que yo y es oriundo del mismo lugar, me decidà a acudir a usted y exponerle mi difÃcil situación.
–Está bien, está bien, señor. En verdad no sé qué decirle –respondió con voz turbada el señor Goliadkin–. Mire, hablaremos después de comer…