El idiota
El idiota La naturaleza gusta de personas asà y las favorece. Seguramente acabará recompensando a Ptitzin no con tres, sino con cuatro casas, precisamente por haber comprendido desde su niñez que nunca llegarÃa a ser un Rothschild. Cierto que en ese lÃmite se detendrá la buena suerte de Ptitzin y que, pase lo que pase, nunca tendrá más de cuatro casas.