Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov »—¿Cuatro mil quinientos rublos? Fue una broma. Usted ha contado con ellos demasiado pronto, señorita. Doscientos rublos, bueno: se los darÃa en seguida y de buen grado. Pero cuatro mil quinientos es demasiado dinero, una cifra que no se da asà como asÃ. Se ha tomado usted una molestia inútil.
»Desde luego, lo habrÃa perdido todo, porque ella habrÃa salido huyendo; pero esta venganza diabólica habrÃa sido para mà una compensación más que suficiente.
Le habrÃa hecho esta jugada aunque después hubiera tenido que lamentarla toda la vida.
»En semejantes circunstancias, puedes creerlo, yo no he mirado nunca a una mujer, fuera de la Ãndole que fuere, con odio. Pues bien, lo juro sobre la cruz que durante unos segundos miré a Katia con un odio intenso, con ese odio que sólo por un cabello está separado del amor más ardiente.