Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Bien, sÃ, pero ¿dónde está Athos? —exclamó D’Artagnan.
—En la cueva, señor.
—¡Cómo, desdichado! ¿Desde aquel dÃa lo retenéis en la cueva?
—¡Qué! ¿Nosotros retenerlo en la cueva? ¡Ah!, monseñor, se conoce que ignoráis lo que está haciendo en ella vuestro amigo. ¡Monseñor! ¡Monseñor! Si vos consiguieseis hacerlo salir de la cueva, mi gratitud para con vos serÃa eterna, os adorarÃa como a mi patrono.
—¿Conque está en la cueva?, ¿y le encontraré en ella? —preguntó D’Artagnan.