Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Crouch se echó a reír, y los otros dos hombres le miraron con sorpresa.

—Me alegro de que no haya nadie aquí para ver esto —dijo—; sería un golpe terrible para el prestigio británico.

—¿Qué otra cosa podíamos hacer, diantres? —preguntó Bolton—. Sabe tan bien como yo que no teníamos ni la más mínima posibilidad contra él, ni siquiera con tres rifles.

—Claro que no —dijo Algy—; no hemos podido verle para disparar hasta que ha estado sobre nosotros. Hemos tenido suerte de que hubiera a mano algunos árboles para poder trepar enseguida; buenos árboles viejos; siempre me han gustado los árboles.

El tigre se acercó rugiendo, y cuando estuvo bajo el árbol en el que Algy se había refugiado, se agazapó y saltó.

—¡Por Júpiter! —exclamó Algy, trepando por el árbol para alejarse—; ese bicho ha estado a punto de pillarme.

Otras dos veces saltó el tigre para alcanzar a alguno de ellos, y luego se alejó por el sendero y, a cierta distancia, se tumbó, paciente.

—Ese bicho nos tiene bien cogidos —dijo Bolton.

—No se quedará ahí eternamente —replicó Crouch.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker